El pasado jueves 25 de enero tuvo lugar la asamblea anual de Alumni Teresianas y el encuentro para celebrar San Enrique. Fue mi primera asamblea ya que este año empiezo como vocal en la junta, junto con Ani, Gemma, dos compañeras de promoción y Reyes.

  

Se hizo un repaso de las actividades y acciones realizadas el año pasado, se informó de la contabilidad de la asociación y nos preparamos con ilusión para empezar este nuevo año que, para mí, es particularmente novedoso por ser la primera vez. Dado que la Asociación está inscrita en el registro de asociaciones de la Generalitat, toda la nomenclatura parece muy solemne, y lo es, pero detrás de todo ello y del serio trabajo que realizan mis –ahora- nuevas compañeras, me encontré con un grupo de ex-alumnas muy motivado, que comparten la ilusión desinteresada de seguir con el “espíritu       teresiano” que una vez caló en ellas en su etapa de estudiantes.

 

 

 

 

 

 

 

Echando la vista atrás y viendo lo que se había hecho en 2017, me di cuenta de que gracias al trabajo de muchas compañeras se han obtenido grandes frutos: la venta de uniformes de segunda mano (que me pareció realmente útil), la página web, Facebook y el envío de newsletters, la actualización de los datos de contacto de la antiguos alumnos, la acciones de captación de nuevos miembros de la asociación y -¡cómo no!- el éxito del Día de Alumno, que pude comprobar con mis propios ojos y donde antiguos alumnos pudieron poner sus stands y compartir un día en familia con excompañeros de colegio y padres y madres de alumnos.

Empezamos este nuevo año con la experiencia y saber hacer de las veteranas y con los nuevos aires de las recién incorporadas. Por el potencial de los ex-alumnos del colegio y por la “marca” y estilo teresiano que siempre nos acompaña, somos conscientes de que podemos hacer muchas cosas y ¡ganas no nos faltan!


Después de la asamblea, asistimos al habitual cóctel de antiguos alumnos que tuvo lugar en el comedor del colegio. Además de disfrutar de una riquísima cena, tuvimos la oportunidad de reencontrarnos con antiguos compañeros y compartir experiencias con exalumnos de otras generaciones. Me sorprendió ver a gente de muy diversas edades; se consiguió reunir a gente de generaciones de alumnos que han acabado recientemente con algunas alumnas que acabaron hace 70 años (¡cuántas cosas han cambiado a lo largo de estos años y qué bueno es compartir esa evolución!).

Todo un lujo que esperamos poder seguir repitiendo año tras año el día de San Enrique de Ossó. Yo, por el momento, me quedé con el punto de libro que se hizo de recuerdo de este año.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Gracias a todos los que lo hicisteis posible!

Mercedes Fontsaré (promoción 2001)